Poema en el que explica cómo las ideas van floreciendo, van fluyendo a lo largo de la mente del escritor.
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes silüetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como al través de un tul.
Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del Iris
que nadan en la luz.
Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.
Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.
Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen
caballo volador.
Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embrïaguez divina
del genio creador.
Tal es la inspiración.
Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer.
Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel.
Hilos de luz que en haces
los pensamientos ata,
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit.
Inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.
Armonïoso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.
Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.
Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.
Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
oasis que al espíritu
devuelve su vigor.
Tal es nuestra razón.
Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos.
Espero les haya gustado el poema, algo largo pero bien hermoso.
Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir. Gregorio Marañón (1887-1960) Médico y escritor español.
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martes, 26 de noviembre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
El fin del mundo
La gente saldría corriendo a las calles enloquecida. En todo el mundo se producirían catástrofes naturales como erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis... Los religiosos rezarían a su dios para que los salvase. Algunas personas harían lo que nunca se atrevieron a hacer o a contar. Muchas personas romperían en llanto y aprovecharían sus últimas horas para estar con sus seres queridos. Hasta que al final, poco a poco todos los humanos se irían muriendo, y con ellos se iría el mundo.
Beatrice Elena
Hijos del mundo
Cuando tenga hijos los llevaré por todo el mundo, jamás tendrán unos amigos fijos, jamás tendrán un hogar, jamás tendrán nada, solo el mundo, solo el planeta entero a sus pies. Sé que probablemente sufrirán por mi culpa, sé que llorarán de rabia y de tristeza, sé que se rebelarán, y sé que cuando ellos tengan hijos no harán lo mismo que yo hice con ellos. Pero todo eso lo haré para que comprendan realmente de dónde son: del MUNDO. No de Rumanía, Grecia, Estados Unidos, España o Portugal; no, del MUNDO.
Beatrice Elena
Correr
Correr, por el simple hecho de correr. Cuando nada más puedes hacer y lo único que se te ocurre es desaparecer. Entonces corres, corres sin una meta fija. Resbalas varias veces, otras te caes, y en una de tus caídas decides no levantarte.
Beatrice Elena
Lucha
Algo difícil, que antes de afrontarlo parecía fácil. Miraste sus pros y sus contras y viste que saldrías ganando. Ahora intentas llevarlo a cabo, empiezas con una pequeña dificultad, la afrontas, parece que ya vas a poder. Pero ahí está, otra vez, ese problema que creías ya superado. Ahí está, más fuerte que la vez anterior, con sed de venganza. Te hará sufrir por haber intentado eliminarlo. Tú sigues plantándole cara, no crees que sea tan peligroso como aparenta. Vas sin cuidado, sin echarle mucha importancia. Pero ahí está él, no parece duro pero aún así ha conseguido frenarte. Ya cansado de sus tonterías decides eliminarlo por completo. Ya está, ese problema ha desaparecido, pero, como dijo una vez un gran sabio: "Cuando los hechos se aclaran, llegan los verdaderos problemas". Y ese gran sabio tenía razón. Aquí está ese gran problema. No parará hasta ver que has desistido en tu propósito. Pero no lo complazcas. Lucha, y no pares de luchar jamás.
Beatrice Elena
martes, 13 de agosto de 2013
La asesina
Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano al nuestro, se escucha el duelo de dos almas enfurecidas, la condesa Lavanda y su maestro de esgrima. Saben que es un juego, pero aún así no pueden evitar sentir el calor de una batalla. Ella ataca a matar, pero él es el maestro, y como maestro que es lo esquiva sin problemas. Le devuelve el ataque sin pensárselo dos veces, pero ella es muy ágil y se aparta rápidamente. El maestro nota que ella ya no es una simple aprendiz, ella ya es un adversario peligroso. Se mira las manos y ve sorprendido como tiene un temblor tan grande que apenas puede sostener la empuñadura de su espada. La condesa aprovecha la distracción y le ataca. Él contempla como poco a poco le sale sangre de sus muñecas, y cuando menos se lo espera caen como piedras cuando las tiras a un charco. Dolor, un intenso y fuerte dolor lo tira al suelo. La condesa, sonriente, decide terminar de una vez con ese juego y le clava la espada por la espalda. Ella ya no es una simple aprendiz. Ella es una muy peligrosa depredadora...
escrito por mi hija Beatrice Elena, de 13 años
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